Imagen utilizada con permiso de la artista Katie M. Berggren.

La Buena Leche...



“¿Crees que vas a tener una buena leche?”...
De improviso me preguntó una mujer desconocida con su bebita en brazos y su otra hijita de la mano, mientras miraba mi panza de embarazada en la fila para un trámite....
Atónita con la pregunta guardé un momento de silencio preguntándome para mis adentros ¿Acaso existe una mala leche?...
Antes que pudiera siquiera responderle me dice: “Yo no fui buena lechera, mi leche no era buena, era muy delgada...mi mamá ni mi abuela tampoco pudieron amamantar....así que parece que ellas tampoco podrán”....señalando a sus dos hijitas...
Uyyyy mi corazón se partía al escuchar el peso de semejante declaración sobre ellas...
Solo atiné a mirarlas con inmenso amor y transmitirles sin palabras que no era necesario que cargaran con el peso de dicha “herencia”
La fila avanzó rápidamente y antes de marchar me dice: “Bueno...ojalá tu si puedas....”
Ambas sonreímos a modo de despedida, pero en mi interior quedó resonando profundo ese fugaz encuentro....
Al parecer esta “herencia” más que genética tiene que ver con factores más profundos de nuestra psique. Toda madre ha sentido los inmensos cambios a nivel emocional, psicológico, así como las influencias sociales, culturales y transgeneracionales que resuenan con fuerza en el tránsito hacia la maternidad, lo cual influye fuertemente también en cómo vivenciamos la lactancia.



Si a esto le sumamos la falta de información sobre lactancia materna y la carencia de imágenes y figuras de amamantamiento en nuestra cultura actual, como referentes de lactancia durante nuestra infancia, no es de sorprender que en ciertos lugares así como para ciertos médicos exista hoy en día una predilección por la alimentación con fórmula.

Por otro lado sorprenden y emocionan las historias de relactación o de lactancia inducida, como el caso de abuelas que al morir su hija han podido amamantar a su nieto, o madres que sin haber estado nunca embarazadas al adoptar a un hijo pueden amamatarlo.... parece increíble...y es cierto que en estos casos el amor es más fuerte y la leche materma sin duda que además de todos sus componetes esta compuesta de amor infinito...

Qué alimento más completo, sano y perfecto habría podido diseñar la madre naturaleza para estos pequeños y bellos seres que son los bebes...solo existe un alimento que pueda resonar con la misma aura de pureza que ellos traen al nacer....y es la leche materna. Esta transmite lo necesario y preciso para cada bebe, todos los nutrientes que estos necesitan. Es un alimento vivo, ya que la leche va cambiando de mamama en mamada, se engruesa, se adelagaza según si el bebe tiene hambre o sed, va cambiando también al pasar del tiempo, acomodándose a las necesidades nutricionales de los bebes, así también transmite enzimas y hormonas esenciales para su desarrollo, así como también factores de transferencia los cuales brindan al bebe una “inteligencia inmunológica” que los mantiene protegido de las enfermedades.

Además crea un vínculo inigualable madre-bebé y fomenta un apego sano en la familia.
Alimenta, nutre, protege, es tibia y dulce...acompañada del cálido y amoroso pecho de mamá....¿que más podría necesitar un bebe? Simplemente nada...ya que la leche tiene todo lo que necesita un bebe a lo menos hasta los 6 meses de edad...

Y como si fuera poco la leche materna nos protege también a nosotras como madres...
Qué más podríamos esperar de este maravilloso regalo de la naturaleza

1 comentario:

  1. Definitivamente en mi opinión es cuestión de disposición y formación cultural el darle pecho a los hijos... si lo quieres puedes, es cuestión de asegurarse buena alimentación y sobre todo la disposición de tener a tu bebé en tus brazos cada vez que lo necesite sin importar los sacrificios y horas de sueño pospuestas...

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...