Círculos de Mujeres y Maternidad...Reconstruyendo la Comunidad Femenina


Por: Mahi, Carolina Barahona

Cuentan las abuelas sabias, que antiguamente las mujeres de la comunidad se reunían en círculo para compartir experiencias en el profundo camino de ser mujer.
En algunos de los pueblos de antaño existían las “Tiendas de la Luna” a las cuales las mujeres acudían durante su periodo menstrual, a ofrendar su sangre de vida a la Tierra, así como también durante el momento del parto y post parto. Las mujeres eran asistidas por otras mujeres experimentadas que las apoyaban, ayudaban, guiaban y sostenían durante estos profundos momentos de la vida femenina, mientras otras mujeres, amigas, hermanas, se hacían cargo de sus deberes domésticos en la comunidad. En estas “tiendas de la luna” no solo se compartían experiencias, sino también desde lo profundo se entretejía sabiduría femenina. Madres, abuelas, hermanas, tías, amigas...todas unidas en una sola hermandad que sostenía a las mujeres como pilares fundamentales, para que estas pudieran sostener a los nuevos miembros y así integrarse en armonía con toda la comunidad y la naturaleza. Los ciclos de la mujer, al igual que los ciclos de la Luna y de la Madre Tierra vivenciados con reverencia y entendimiento de los ciclos mayores que danzan en el Universo.


En nuestra cultura actual la valoración del principio femenino ha sido olvidado, perdiendo la conexión con nuestra Gran Madre, la Madre Tierra. Hemos perdido el respeto por los valores maternos de amor, protección, generosidad, entrega y paz...por el contrario vemos como nos inunda la violencia, las guerras y el egocentrismo...en ello ha perdido toda nuestra Tierra y nosotras nos hemos perdido a nosotras mismas olvidando esta sabia transmisión de sabiduría femenina ancestral de resguardo y protección de la vida.
Actualmente la exacerbación del individualismo y la competitividad de la sociedad ha hecho que perdamos la vida comunitaria, esto ha hecho que las mujeres vivamos solas y sin la contención cultural, el proceso de la maternidad....
Ya no contamos con las voces de esas otras mujeres experimentadas ni escuchamos los susurros de las abuelas sabias... esa voz familiar de “la que sabe” la mujer que por propia experiencia conocía el arte ancestral de parir, de amamantar y de criar a los hijos...ya no contamos con esa sabiduría de la abuela, de la madre, la tía, la hermana, la amiga, la vecina que nos transmitía su profunda experiencia de la maternidad y del ser mujer. Por el contrario resuenan voces llenas de desconocimiento del propio cuerpo femenino, miedo y temor a enfrentar la intensidad física y psíquica que nos trae la maternidad, pérdida de confianza en los ciclos y procesos naturales de la mujer, creencias erróneas cargadas de tabú, pre-juicios y muchos “deber ser” forzados, en una sociedad alejada de lo esencial y la armonía con su entorno, una sociedad artificial que aleja a la mujer de su sabiduría y de su poder, que aleja a las madres de sus bebés, que aleja a hombres y mujeres del contacto con el amor profundo desde la llegada al mundo.
Ahora dependemos de un experto externo que nos diga que hacer y que no durante nuestra gestación, parto, post-parto, lactancia y crianza...un experto, muchas veces desvinculado del contacto con la sabiduría más profunda de la existencia, afirmado en lo que dicta la “ciencia”, muchas veces sin con-ciencia.
En nuestros días la maternidad se ha vuelto un proceso mecánico, medicalizado y estandarizado y la vivencia de todo el proceso se hace sin nuestras hermanas apoyándonos...
Es por eso que es necesario recuperar esos espacios de empoderamiento de la sabiduría femenina....redesperar esa antigua fuerza de “la que sabe” por experiencia propia y reconstruir la comunidad centrada en el alma de lo esencial, en el amor y la espiritualidad que nos abre el inicio de la vida...para que así nuestros hijos e hijas cuenten con un futuro que les asegure un resguardo de amor materno y paterno que les permita desarrollarse con todo su potencial constructivo para toda nuestra Tierra.
Es así como los Círculos de Mujeres hoy nos posibilitan el reconstruir un pedacito de esas voces antiguas que aún resuenan desde lo profundo de esas “tiendas de la luna” hoy arquetípicas. Encuentros de Madres y mujeres que se transforman en espacios abiertos para gestar entre todas esa nueva sabiduría acorde a nuestros tiempos de hoy, retomar esas ancestrales escuelas de vida femenina, retomar el conocimiento de nuestro ser mujeres y madres, con todas las diferencias y con todo lo que nos une más allá de ellas. El poder tomar referentes, información, comprensión, contención, amor, apoyo y fuerza que se amplifica en círculo.
Disfrutar juntas en un círculo de mujeres la magia del crear vida, el bendecir la maternidad, recuperar juntas la importancia de los ritos de paso que tanto se han olvidado en nuestra acelerada sociedad y que nos hacen más llevaderos los cambios de etapa, poder experimentar desde cerca la rueda de amor y oxitocina femenina que generamos en los círculos femeninos por el solo hecho de estar juntas y compartir nuestras experiencias y nuestras almas.
Debemos recuperar esos espacios que nos nutren y en ello nutren nuestra vivencia de la maternidad. Lo hombres no están para nada excluidos de este proceso, al contrario con mucho amor y conciencia lo pueden apoyar y contener desde su forma masculina, sin embargo los círculos de mujeres cuentan con la intimidad femenina de mujeres que desnudan sus almas y al igual que cuando nos desnudamos físicamente, se nos hace más natural hacerlo entre hermanas que comparten nuestros cuerpos y cuidan y resguardan nuestra energía.
Al igual que los círculos de mujeres podemos encontrar grupos de apoyo a la lactancia, playgroups en los cuales se reúnen madres con sus bebés o plazas repletas de niños con sus madres que acuden a jugar. Da lo mismo la forma en que encontremos esos retazos perdidos de vida comunitaria y construyamos sabiduría... Y si no encontramos un círculo cerca podemos simplemente convocar uno, reunir a nuestras amigas y conocidas que estén vivenciando el proceso de la maternidad y que estén con ganas de compartir sus vidas y vivencias y que busquen ese abrazo de la tribu que nos recuerda que el camino del ser mujeres y madres se hace más llevadero cuando contamos con hermanas que nos acompañan en el camino.

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