Sexualidad y Maternidad

Por: Tere Puig 
del sitio: Yoga Mama y Bebes

Las mujeres hemos vivido una larga etapa de masculinización, hemos querido ser tan iguales a los hombres que casi se nos olvida lo que es ser mujer, esa preciosa fusión entre sensibilidad y fuerza. Afortunadamente la Naturaleza sigue su curso y, cuando entramos en la maternidad, lo femenino empieza a latir en todas nuestras células... cuerpo, mente y espíritu nos piden a gritos que volvamos a ser Mujer. 


Ese retorno a nuestra esencia es una revolución en todos los aspectos de nuestro ser - también en la sexualidad – y nos lleva, sin duda, al cuestionamiento de todas nuestras creencias y costumbres. Ya en el embarazo aparece una nueva mujer, mucho más fuerte e intuitiva, que sabe lo que necesita para ella y para el bebé y que ha decidido cuidarse y respetarse por encima de todo. Quizás se muestre muy tímidamente, pero toda mujer la siente en su interior. 

Se descubre o reaparece una nueva expresión de la sexualidad, intensa, lenta, profunda, suave, sensual, extremadamente placentera, voluptuosa y dulce. Es la sexualidad femenina frente a la masculina, más impetuosa, impulsiva y directa. 

Puede ser un reto tanto para nosotras, que nos costará reconocernos y mostrarnos tal y como nos sentimos ahora, como para nuestros compañeros, que pueden sentirse sorprendidos y perdidos ante nuestro nuevo comportamiento. 

Tenemos dos opciones. O seguimos haciendo oídos sordos a la Mujer que llevamos dentro, aceptando comportamientos sexuales que no nos satisfacen y permitiendo que nuestra autoestima vaya cayendo en picado. O aprovechamos la oportunidad para abrazar lo femenino que hay en nosotras, llevándolo al lugar que le corresponde, presentándonos de nuevo a nuestros compañeros, hablando con su parte femenina y, si ellos están de acuerdo, descubriendo juntos esta otra faceta de la sexualidad. Aparecen también los miedos y el enfrentamiento inevitable a los viejos valores, creencias y costumbres. Aparece la figura de la Madre enfrentada a la de Mujer, aparece el deber enfrentado al placer, lo que está bien frente a lo que está mal, lo que debo sentir frente a lo que siento, lo que debe pedir el cuerpo frente lo que realmente pide. 

Aquí empieza, empezó o empezará para muchas Mujeres el precioso camino del reencuentro. Es un camino hacia dentro, en busca de la MujerMadre que habita en todas nosotras. Ella se conoce a fondo, confía en el saber de su Ser, sabe que el placer y el deber nunca se enfrentaron, sabe que su energía sexual es sagrada, dadora de vida y generadora de todas sus expresiones creativitas. El sendero que debes recorrer hacia ella es simplemente hermoso, aunque puede resultar difícil iniciar el camino. Si es así… conecta primero con el placer, regala belleza a tus sentidos, disfruta de contemplar lo hermoso, de escuchar música que llegue a tu alma, de los aromas que te inspiran, de sabores exquisitos, goza mientras el agua, el aceite, tus manos y otras pieles te acaricien. 

Cuando te sientas con el coraje suficiente podrás mirar de frente a los tabúes, a las normas que llevan asociadas y que tan tremendamente siguen arraigadas en nuestras células, tanto que los llegamos a considerar verdades universales. Mujeres que tienen un parto orgásmico, otras que se han excitado al amamantar, otras que durante el orgasmo les fluye leche de sus pechos. Experiencias impactantes para la generación de mujeres que ha vivido en un entorno familiar donde la sexualidad no existía. Si los padres nunca han mencionado el deseo sexual, el orgasmo o simplemente el placer, los hijos han aprendido que de esto con los hijos no se habla... mucho menos se puede a sentir en su presencia, y ni siquiera atreverse a imaginar que ellos lo puedan provocar. Hay mucho que cuestionar, que transformar, que descubrir, que reconducir... que gozar. Tenemos en nuestras manos la oportunidad de que nuestras hijas e hijos vivan como seres completos que son, reconociendo su parte masculina y su parte femenina, y entendiendo su sexualidad como parte integrante de su ser, más allá del acto sexual.

Cuando la MujerMadre empiece a despertar empezará a expresar sus deseos. Quizás te sonroje o te haga montar en cólera. Son tus creencias antiguas las que te hacen reaccionar, mantén la calma, escúchala, tómate tu tiempo y disfruta del camino, ella te irá invadiendo, la podrás reconocer... Ella permite que su cuerpo, dibujado por la Fuerza de la Vida que la atravesó al parir, emane la sabiduría y la belleza profunda que contiene. Disfruta de la risa, del llanto, del placer y del dolor, celebra en cada instante su sagrada sexualidad, se sabe eternamente libre.

Tere Puig

Tere Puig 
tere@yogamamasybebes.com 

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