Imagen utilizada con permiso de la artista Katie M. Berggren.

HISTORIAS DE PARTO: Karime creando vida. Relato de un Parto EN CASA con Cesárea Previa (PVDC en Casa).

Alan y  su hermanito Lucio
Por: Karime González Rivera.

Sobre el embarazo y los Miedos….
Desde que quedé embarazada en septiembre del 2011, decidí no pensar en el parto. Había tenido a mi primer hijo el 2010, en la Clínica Santa María, con un procedimiento que tenía la intención de ser natural y humanizado, pero terminamos en una cesárea, conmigo muy vulnerable, la preocupación de todos y un bebe muy sensibilizado.
Sabía que no quería pasar por lo mismo, pero tenía miedo. Temor ante el dolor, pero más aún a la tristeza que sentí, luego de la operación, a no poder fortalecer el vínculo con mi hijo, a la medicina que me hacía sentir vulnerable e ingenua, ignorante cada vez que me acercaba a  ella, a los médicos que confían mucho en su doctrina. Simplemente era un paquete completo de temores inagotables, que se acrecentaban con cada visita al médico.
En primera instancia decidí atenderme con el mismo médico que me realizó la cesárea de mi primer hijo, un tipo muy simpático durante los 5 minutos aproximados que duraba la consulta y los 15 minutos de cada ecografía.



Seguí el patrón, después de cada consulta salí con una lista de vitaminas y otra de exámenes, me saqué más sangre que en toda la vida, para llegar a la conclusión que era una persona totalmente sana, que mi bebe en gestación también y que por si acaso seguiríamos investigando otras cositas.
Además de la frase típica del doctor: “las mamas que engordan mucho en el embarazo les es difícil bajar de peso, quedan obesas”, que hacia parecer al plato de comida mi mejor enemigo, ni que hablar de las golosinas. Lo que siempre lo llevaba a la recomendación de que debía hacer ejercicio y evitar subir de peso.
A medida que iba pasando el tiempo el medico iba hablando del parto y yo haciéndome la loca, asentía con la cabeza sus comentarios, que iban cada vez más ligados a  hacer una segunda cesárea, en la cual podría mejorar el aspecto de la cicatriz que me dejó con la primera intervención.
Habían muchos comentarios sobre la imposibilidad de tener un parto natural luego de una cesárea, una creencia errada muy popular
Lucio
Cerca de los 5 meses comencé a hacer yoga, a raíz de la insistencia de mi marido, que sentía la necesidad de verme como en mi primer embarazo, preocupándome del bebe en gestación y en preparación para el parto, fuese cualquiera la opción que yo tomara.
En las clases de yoga me sentí bien, relajada, conectada conmigo, con mi cuerpo y con mi bebe y a la vez escuchaba a mis compañeras que como mujeres valientes vivían su embarazo igual que yo. Algunas comenzaron a tener sus partos, varios de ellos fueron en casa, experiencias que contaban y me hacían sentido. Fue en ese lugar donde me hablaron del círculo de MaMatriztica, lugar de encuentro donde mujeres embarazadas y en crianza se juntaban a contar sus experiencias, comentar lo que les pasaba y recibir el amoroso apoyo del grupo. En una de mis clases se comentó de las doulas, desconocidas para mí, son mujeres preparadas para acompañar a quienes están embarazadas, en trabajo de parto, postparto y crianza.
Cerca de los 7 meses de embarazo, manejando y pensando tomé una decisión, dejar de temer y empezar a investigar para tomar la mejor decisión sobre mi parto. Ese día desperté. Así se lo comunique a mi marido y con gran contento empezamos a investigar quienes podrían conformar nuestro equipo en el parto.
Esta tarea fue difícil, más la vida fue dando sutiles señales, así después de muchas consultas llegamos con Eliana y Rosa María, el equipo de parto del Centro de Parto Integral  de Talagante. Grandes mujeres y excelentes matronas.

Sobre Mi Parto:
El 4 de julio según los médicos debía nacer mi bebe, el cual salió de mi barriga el 25 de junio del 2012, en una experiencia maravillosa, llamada “parto en casa”.
El día 24 de junio cerca de las 3:00 am comenzaron contracciones relativamente dolorosas, un dolor punzante pero tolerable aun, Yo no tenía reloj a mano, así que comencé a tomar el tiempo con el celular, que en medio de la habitación oscura hacia un destello de luz más molesto que beneficioso. Las contracciones eran irregulares lo que nos hacía pensar una falsa alarma.
Karime junto a su bebé Lucio
Durante todo ese domingo me vinieron esos dolores que pasaban y volvían tal vez con 1 o 2 horas de diferencia.
Esa noche después de un día junto a la familia, me acosté cansada y dormí profundo, hasta que me despertó otra vez aquel dolor cada 6 o 7 minutos desde las 2:30 am en adelante, cerca de las 6:00 am le avise a Sergio, mi pareja, quien habló con Eliana, acordamos estar solos hasta que fuera realmente necesaria su presencia, poco a poco el dolor comenzaba a hacerse más intenso. En ningún momento había perdido tapón mucoso, que era lo que yo esperaba para sentir y pensar que el parto era inminente.
Como eso no sucedía yo pensaba que aún faltaba mucho. Así que nos mantuvimos en mi habitación, tratando de manejar el dolor a través de compresas calientes, emitiendo vocalizaciones con el sonido de la letra ooooo y luego en la tina con agua caliente, poca luz y esencias aromáticas. Eso fue muy bueno, el dolor era menos intenso, más tolerable en el agua.
Ya cerca de la 1 de la tarde el dolor era muy fuerte, pedí que mi hijo Alan de 2 años, fuera a casa de mi madre.
Llamamos para que vinieran Rosita y Eliana mis matronas, Sergio quería ayudarme más y el dolor me estaba descontrolando, entré por segunda vez a la tina, el agua caliente parecía atenuar las sensaciones. Las matronas llegaron a las 14:00 hrs cuando estaba en la tina, con Sergio dándome aliento.
Se acercaron amorosamente, me fueron echando agüita en la panza, masajeando con aceite de almendras mis piernas…
Fueron indicándome que hacer en cada contracción…. “Deja que pase… soltar… respirar…”. Me fueron examinando, escuchando al bebe, 8 cm de dilatación, mi bebe estaba pronto a nacer… yo aún no lo creía.
Escuchaba a Eliana, “muy bien Karime…”
Estaba en el agua cansada, con los ojos cerrados, abriendo solo a veces la mirada, para saber que estábamos ahí, en ese instante viviendo lo que habíamos preparado con antojo.
Karime en Familia
La mente juega sucio en los momentos de dolor, quería que naciera ya, pero no quería sentirlo, en el pensamiento “esto no sucederá”, miedo a la sensación.
Veía como Sergio con preocupación y amor hacia todo para ayudar, solo agradecimiento había en mi para él.
En ningún minuto había roto la bolsa o botado tapón mucoso, entonces sentía que no iba a pasar, que no nacería hasta que eso sucediera.
Después de un rato en la tina, salí del agua, la habitación estaba preparada, plásticos, sabanas, toallas, etc…
No sabía cómo acomodarme, pasé un rato en una silla pequeña, haciendo fuerza, Sergio atrás, tratando de afirmarme, Rosa María y Eliana adelante, así se rompió la bolsa, agua por todos lados.
En ese minuto pensé que ya pasaría, que quedaba poco de verdad, pero mi bebe no entraba en el canal de parto.
Subimos a la cama inclinados, casi colgando, con Sergio atrás, Eliana a la izquierda y Rosa María delante, hice fuerza, no sé cuánto tiempo, solo sé que estaba cansada, quería dormir mucho, mi amor atrás dándome aliento, y venia otra vez, y no salía, y otra vez… Con cada contracción, con cada pujo un grito.
Eliana sobre mi abdomen con sus manos suavemente acomodaba al bebe, y otra vez, y se devolvía… Seguía haciendo fuerza, pujando, escuche una instrucción “suéltalo todo”, ahí se fue el pudor, la vergüenza, el miedo, y llegó la decisión… “ya quiero que nazca ahora”, la mente se soltó, fue vencida por el físico, por la ayuda,  por la compañía y por el bebe que ya estaba ahí en el canal, entrando y saliendo.
Una vez más fuerza y Eliana me dice sopla… ahí se quedó en el canal de parto.
Yo cansada y Rosa María me dice “ya está”, pide mi mano y hace que toque la cabeza del bebe, estaba saliendo, ahí lo creí!!! ya estaba, ya era, 2 o 3 pujos más, con intenso dolor y salió… entre gritos y bañado en aceite  de almendras.
Que ganas de llorar, de reír, sobre mi abdomen atado a mí por un cordón umbilical de poca extensión, un bebe bello, grande, con sus ojos abiertos. Dió un pequeño aullido y después observó en silencio, unos pañitos por aquí, por allá, limpio ya. Yo pujo la placenta y duele poco, lo que era un alivio.
El nació a la 15:33 y yo nací también por tercera vez. Esta vez nací madre feliz, emocionada y amorosa. La vez anterior nací madre amorosa, dispuesta e inexperta.
El papá emocionado corta el cordón umbilical recién pinzado, él también nació, yo lo vi más cómplice, más lleno de luz, amado, amoroso y dispuesto a ser padre y esposo.
Finalmente el bebe llega a mi pecho, mirando  siempre, estuvo mucho rato pegadito a mí, mientras me examinaron, me presionaron el útero, para evitar entuertos y botar lo necesario, me ayudaron a vestir y a la cama, juntito con mi bebe, quien ya quería tomar mi pecho.
Con esta sensación de amor llamamos a nuestra familia, avisamos del feliz nacimiento, mi madre trajo a mi hijo Alan quien me besó y recibió contento a su hermano.
Mi habitación cálida, mi hijo en brazos con sus manos completamente extendidas, relajadas, mi marido junto a mi lleno de belleza, mis matronas felices, como siempre vi que eran. Con esta imagen terminó mi segundo parto, por el cual doy infinitas gracias.

Karime González Rivera.

2 comentarios:

  1. Te felicito Karime por tu Valentía!
    Me alegro que las cosas vayan mejorando, yo traté de tener un parto en casa con una cesárea anterior, pero no encontré quien me apoyara en la decisión, Finalmente logré tener a mi segundo hijo por parto vaginal, pero no del todo natural ni respetado como hubiese preferido.
    Leer tu historia me alegra mucho

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  2. Cuanto dinero hay que tener para tener un parto asi...seria maravilloso pero el dinero hay que tenerlo...podr oí as decir mas o menos lo quexsale..gracias

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