Imagen utilizada con permiso de la artista Katie M. Berggren.

Seminario PARTO NATURAL: Nacer con Calor de Hogar. 18 ENERO 2013




Seminario Vivencial PARTO NATURAL:

Nacer con Calor de Hogar

Participan:
*Mariluz Burgos: Matrona Holística, experiencia en casas de parto en Holanda y España
*Macarena Mardones: Doula, Terapeuta Holística
*Ximena Arias, Psicóloga, Terapeuta Corporal, Docente diplomado Parto Natural

Dirigido a Madres y Parejas en Gestación, Doulas, Estudiantes y Profesionales Afines


Viernes 18 de ENERO 2013. 17:00 -21:30 hrs
Auditorio UPV Tobalaba.

Temas:
Parto Natural: Fisiología del Parto y Necesidades básicas de la Mujer. Expone: Macarena Mardones
Parto en Casa: Nacer con calor de HogarExpone: Mariluz Burgos
Dinámica Vivencial  Nacimiento Amoroso: Vivencia Psico-Corporal Facilita: Ximena Arias

El Mejor Calzado para Bebés y Niños


EL MEJOR CALZADO PARA NUESTROS BEBES Y NIÑOS
“Nuestros Cuerpos están perfectamente diseñados”

Por: María Caridad Merino



Nuestros pies han sido perfectamente diseñados para caminar, no necesitan ser formados, tampoco enseñados; nuestros pies sólo necesitan ser protegidos para que poco a poco comiencen a dar los primeros pasos.

Sin embargo, cuando nuestros hijos comienzan a pararse y a practicar el caminar, en general escuchamos consejos como “cómprale unos zapatitos formadores”, que le “sujeten el pie”, para que “esté más firme”. ¿Cuáles son estos “zapatos formadores”? Son zapatos con taco, talón y punta reforzada, caña alta y arco con refuerzo. ¿Y qué pasa cuando se los ponemos a nuestros niños? Claro! Comienzan a pararse más fácilmente y, a veces incluso, comienzan a caminar! Se paran y caminan, pero con muy poca soltura (más bien como robots) porque no pueden flexionar el pie y tremenda maquinaria les pesa…

¿Cuál es el problema de usar los “zapatos formadores”? No sólo privamos a nuestros niños del placer de la experimentación y de adquirir la seguridad en su propio cuerpo, sino que dañamos estas estructuras perfectamente diseñadas para caminar, que son los pies.

HISTORIAS DE PARTO: Carla Scarzella creando vida. Relato de un Parto Natural en Casa.

Carla junto a sus hijas Violeta y Aurelia


Por: Carla Scarzella

Eran casi las 9 cuando desperté con las primeras contracciones, como siempre apenas desperté violeta abrió los ojos y segundos después pregunto por su papá, le conté que había salido a correr pero que volvería pronto,  que era un día hermoso no solo porque entraba entre las cortinas un claro y puro sol de invierno,  sino porque hoy nacería su compañera de juegos y de vida, que recibiríamos hoy en nuestra casa a su hermana, y que ya no tendría que darle mas comida a mi ombligo porque la tendríamos afuera para compartirla y estar con ella.
Le di desayuno a violeta, para mí  un jarro de agua de manzanilla y hojas de frambuesa. Las contracciones se hacían rápidamente mas seguidas e intensas,  sentía mariposas que bailaban dentro mío, entraban por mi pecho y seguían a mi guata, cantamos, bailamos nos reímos, nos dimos muchos besos.  

Una Nueva Mirada de la Navidad. Por Michel Odent.

Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad. Mi propia imagen de la Navidad está inspirada en lo que aprendí de las mujeres que traían a su bebé al mundo en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas u observadas. Está también influenciada por el Evangilium Jacobi Minoris, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur (1). Este evangelio fue salvado del olvido, a mediados del siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Sorber, autor de La infancia de Jesús (2). Según estos textos, José partió a la búsqueda de una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido.
Cuando la deslumbrante luz se atenuó, la partera se encontró ante una escena increíble, ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Es el signo evidente de que este niño al convertirse en hombre, un día juzgaría según el Amor y no según la Ley. 

Mamás Solas. por Laura Gutman



Somos muchísimas las madres en el mundo que criamos solas a nuestros hijos, es decir, sin convivir con nadie más que el niño. La mayoría de nosotras no deseó en principio esta situación, y la hemos asumido frecuentemente sin saber muy bien cómo nos arreglaríamos. Puede haber acontecido que hayamos quedado embarazadas de una relación ocasional y sin embargo hayamos sentido que por algún motivo misterioso, ese ser había sido engendrado y estábamos en condiciones de albergarlo, nutrirlo y llevar adelante el embarazo y el parto. Otras veces puede haber sucedido que el embarazo haya sido planeado dentro de la pareja pero el proyecto de seguir juntos no pudo perdurar, y por lo tanto hemos asumido continuar con el embarazo a pesar de la pérdida del hombre amado, el dolor o el desamparo. En muchas otras ocasiones, quizás las más frecuentes, se produce una separación o un divorcio con hijos ya nacidos. Puede suceder que el padre abandone definitivamente a la cría, por los motivos que sean, y las madres asumamos no sólo la crianza sino también la supervivencia de los hijos en términos económicos. La mayoría de las mujeres, aún en situaciones de riesgo, de falta de dinero, de inmadurez emocional o de soledad, permanecemos con nuestros hijos.