Imagen utilizada con permiso de la artista Katie M. Berggren.

HISTORIAS DE PARTO: Nacimiento de Amapola, relato de un Parto en Casa. La Cruz V Región



                         Un nuevo sol de primavera

Eduardo, Nicol & Amapola

21 Sept 2012.
Recibir el equinoccio, ya nunca será igual…

Por: Nicole, Eduardo & Amapola

Era de madrugada, y el primer sol de primavera estaba por brotar, para cuando empecé a sentir las primeras “olas”. Me desperté varias veces al baño durante la noche (como toda embarazada), y a las 6 de la mañana comenzó una nueva sensación en mi pancita.
Poco a poco la “sensación extraña” aumentaba, en ese momento recordé a Alejandra (matrona) decirme “las primeras olitas pásalas solita, no despiertes a Eduardo, siéntelas tranquila”. Vi hacia la cama, y allí estaba mi negro, durmiendo sin enterarse aun…  así que intente relajarme en la pelota de Pilates…probando distintas posturas, caminando, y respirando, luego y con muuucho sueño decidí volver a la cama…Al cabo de 5 minutos sonó el “pop” y la señal de que todo comenzaría era clara, empapada y algo asustada desperté a Eduardo con un “chucha negro”  y corrí al baño…para revisarme y darme cuenta de que “llego el momento”., volví a la pieza y allí estaba mi negro, despierto y con una cara de “llego el día!”.
El me ofreció algo de comer y dije: “ve tu…, no!.. mejor VAMOS”, bajamos a la cocina, observe todo rápidamente y apuntando a la frutera dije: MANZANA, KIWI, PLATANO…y regrese a la pieza..
Poco a poco aumentaba el dolor, sentí la pieza fría, mi cuerpo comenzaba a preparase para la llegada y mi negro preparaba la calefacción en la habitación. Al sentir la temperatura adecuada e incluso calor, nació en mi, el deseo de quitarme toda la ropa… mientras, Eduardo con mucha calma preparaba todo lo necesario para mi comodidad… puso música, preparo las toallas, y me dio de comer… sentí la necesidad de caminar, bailar, girar, saltar, buscando la mejor postura para estar cómoda, preparándome para un laaaaargo proceso de trabajo de parto.
Luego de mucho “olfatear” el mejor lugar, me acomode en una esquina de la habitación “arriba de la pelota”... En ese lugar sentí cada contracción (ola), las viví una a una dejando que mi cuerpo se expresara y fluyera,  yo solo quería volver a la cama a dormir, pero las olitas no daban tregua.. Una tras otra y en pequeños lapsos comí, bebí, y dormí…
Comencé a sentir que cada vez las olas eran más seguidas, largas y continuas… era la hora de las compresas… mi mama junto a mi hermana tranquilamente, con mucho amor y de una forma muy respetuosa preparaban la casa, todo para la bienvenida del bebe, abastecían a Eduardo de agua caliente y de todo lo necesario para asistirme, El sumergía sus manos en una olla con agua caliente lleno de toallitas de colores y me las dejaba sobre mi vientre. Eso me daba un rico y aliviante calor en la pancita… SOLO ERAMOS LOS 3 EN LA HABITACION…
El se encargaba de ponerme las compresas, alimentarme y consentirme… y vocalizando la “O”, logramos que el dolor me conectara con mi bebe… si yo me cansaba de vocalizar, el seguía, generando una fuerte vibración en mi pancita, en un momento le dije: “prueba con el didgeridoo”, con eso logre ensimismarme, concentrándome en cada sensación e impulso, haciendo que el tiempo pasara sin pausa… las compresas prontamente se hacían frías y Eduardo las cambiaba entre cada ola…
Mi  cuerpo tenia la sensación de que ya quedaba poco, pero mi mente se preparaba para un laaaargo día de pródromos…  pensé, “los trabajos de parto siempre son largos... asique tengo pa’ rato”…. El tiempo pasaba rápido aunque en ese momento no tenía conciencia de tiempo, pero sentí que ya era necesario que las matronas llegaran, y pronto… Eduardo llama a Marta (matrona) y ella recomienda un baño de tina, para que me relajara, quizás lo que sentía era solo ansiedad… debía calmarme en el agua… dejar que las olitas bajaran la intensidad y así descansar y tener fuerzas para “más adelante”…
El baño tenía un ambiente muy cálido, se sentía paz en ese lugar, me sentí cobijada por la luz tenue, las velitas encendidas y el vapor que salía de la tina…  Ya en el agua, le pregunte a Eduardo…  ¿y si marta me reta… porque últimamente e pujado en cada contracción?, el responde, “no lo creo, pero el único inconveniente que le veo, es que te diga que quizás estas gastando energía, que necesitaras para más adelante” … eso me hizo sentir que quizás veían que me debilitaba cada vez mas… pero al contrario, cada contracción me hacía más fuerte, me sentía llena de energía y ensimismada en el proceso,  por lo que le respondí… “tranquilo, si yo me la puedo”…  Eduardo respondió con una gran sonrisa de enamorado: “eso quería escuchar!”
No paso mucho tiempo, cuando comencé a sentir que ya venía, sentía la forma de su cabecita aproximándose; le dije a Eduardo que pusiera su mano para que sintiera lo que yo sentía, El me dijo: “ uuuuuu, como que se expanden los músculos”, sin darse cuenta aun de que se trataba de su cabecita que ya estaba por salir .
En ese instante, mi mama se acerco a mí, a preguntar en que más nos podía ayudar y desde ese momento se quedo a mi lado acompañándome y haciéndome cariño; “sin querer queriendo”, ella fue mi Doula.
Unas olitas más y Eduardo dice: “ veo su pelito!”, pedí un espejo y allí estaba… su larga cabellera, toque su cabecita... mire a Eduardo y dije... “ya viene!”… lentamente me acomode, con mucho esfuerzo encontré una posición, no recuerdo de donde me sostuve, que cosas dije, que me dijeron, cuánto tiempo paso, nada de eso, todo se borro, solo SENTI QUE COMENZABA A SALIR… 
En ese momento se me vino la preocupación de que estuviera todo bien, Eduardo con toda tranquilidad y una cara de felicidad inolvidable, me dice: “siento su naricita!!!”, todo avanzaba bien, a su tiempo, sin prisa ni pausa. Luego mi negro me dice: “un pujo mas y ya sale”, el solo observando puso sus manos para acompañarle en la salida, con su cabecita afuera, de manera natural giro sus pequeños hombros.…  LA RECIBIERON LAS GRANDES MANOS DE MI NEGRO Y SUAVEMENTE LA ACERCO A MI PECHO…
Después de 4 horas de un intenso trabajo, 20 para las 11 de la mañana, Eduardo, Fofi (mi mama) y Romi (mi hermana) presenciaban el hermoso momento, todos emocionados, sin saber que decir o que hacer… solo observábamos… dejamos que el pequeño ser respirara tranquilamente…y que todo fluyera,  NO LLORO…  SOLO DIO UN GRAN BOSTEZO para llenar sus pulmoncitos de aire. Mi mama tiernamente nos dice: “Ya esta aquí!, benditos sean mis chiquitos”. Mi bebe se acomodo sobre mi… sentí mis manos torpes por no saber cómo tomar a un ser tan delicado y pequeño, solo le abrace y le di mi calor…
Al rato después, salto la duda del típico “¿y qué es?”… jajaja con tanta emoción ni nos acordamos de ver si era niñito o niñita… y allí estaba!... LA HERMOSA AMAPOLA…


Escrito por: Nicole, Eduardo y Amapola








LA CRUZ, V REGIÓN

5 comentarios:

  1. El amor en su máximo esplendor! mi corazón al leer cada palabra que expresan no deja de sentir amor y felicidad, el milagro del creador, la fortaleza y grandeza de una madre y el apoyo incondicional, genuino de un padre, sin duda permiten un nacimiento tan pleno como la llegada de la bebe Amapola….gracias por compartir tan lindo momento...Namaste

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  2. Realmente increíble Nico!! Cariños desde stgo :D

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  3. Wenha caaaabros... me emocione!!!! muy lindo relato... Besitos chiquillos... y a esa hermosuuraa.... :)
    Pablita

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  4. que hermoso... muchas felcidades :)

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  5. Niky y Edu...que historia mas hermosa...me emocione mucho...sobre todo ahorita que vemos crecer a la polita...

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